viernes, 24 de marzo de 2017

Delirios de madrugada.

Le llamaban loca por sonreír. Porque después de llorar horas, saber que era por el, le llenaba de nuevo. Porque viviría en la ruina por el, o no viviría, porque lucharía hasta el último aliento. Se lo entregaría todo.
Quizás estuviera loca de verdad, quizás a su corazón le gustaba el riesgo. Ella no sabía que era arriesgado a su lado. Sus principios no conocían límites.
Que más daría si el se jactaba de tener su amor o no. Que más daría si tan siquiera lo quería, o si sabía que lo tenía. Ella ya se lo había entregado, pero el no comprendía que en esta vida, lo que se da, no se quita. No lo podría devolver como un paquete confundido de Aliexpress.
Daba igual que pasasen horas, días, semanas, el tiempo que fuese sin verse. Su pensamiento siempre le hacia divagar de nube en nube, maneras y formas de demostrarle lo hermoso que le veía, pero el no creía lo suficiente en sí mismo como para aceptarlo. Le costó ver que la distancia, es algo más etéreo que una simple medida, que dependía de los confines de la confianza que hubiese depositado en ella.
–¿Quien soy yo sin el?– se preguntaba. Sabía que era alguien, pero ser algo que no quieres ser es difícil de aceptar, e imaginarse un mundo en el que cada uno fuese existente sin pensar en el otro, era demasiado aterrador como para aceptarlo.
Era probable que ninguno de los dos se llegase a dar cuenta de lo importante que era para el otro.
Ella mantenía latente la oscuridad, siempre presente, era conocida, y no quería arriesgarse a perder. Supongo que por eso le fascinaba tanto ver la luz que él entregaba a los demás. Quería acercarse tanto a el como un gato a un ovillo de hilo. Pero la curiosidad mató al gato.
El brillaba, pero su luz se iba apagando cada día un poquito más. No le importaba mientras consiguiese ver brillar a otros. Tenía una sonrisa radiante, y unos ojos que aunque titilasen, siempre hacían que ella sintiese la seguridad de que no se había marchado, de que seguiría ahí, aunque fuese en silencio.
He de suponer que ella no siempre fue oscura, aunque la oscuridad no sea mala. Pero prefirió acomodarse en las sombras, vivir ciega, a quedar cegada por la luz de su estrella favorita, porque no quería que existiese una última vez en la que pudiese observar manteniendo las distancias, la evolución de ese brillo.
Quizás fuese un error, quizás no.
Había épocas en las que estaban más cerca, las barreras desaparecían y se miraban a los ojos, pensando todo aquello que jamás se dirían por miedo, gritando todo aquello que no callaban por protección.
Una inquebrantable seguridad creada en base de delirios que escapaban a su ambiciosa comprensión.
Se habían rendido. Ambos eran unos cobardes, y eso fue lo que les condenó.
Ella no tenía la luz que el necesitaba para mantener viva su llama, y él no encontraba la llama que necesitaba para encender su luz.
¿Quien puede vivir amando a alguien con el corazón lleno de odio?, y ¿Quien puede odiar a alguien con el corazón lleno de amor?
Así terminaron, la luna y el sol, siempre juntos, pero separados por temor.

sábado, 4 de febrero de 2017

Llamadas ocultas.

Como es ya costumbre, hace tiempo que no subo nada al blog. No voy a poner excusas, no subí nada porque ni siquiera me acorde de hacerlo, pero algunos acontecimientos me han hecho tener algo que decir estos días, así que aquí voy. No olvidéis opinar.

A lo largo de nuestra vida nos asaltan gran cantidad de dudas que no podemos responder. Unas dejan mella, y otras no.
Nos preguntamos quienes somos cuando realmente todo el mundo duerme eternamente sin tener una respuesta clara y 100% neutral a esa pregunta.
Somos un amasijo enredado de pensamientos incomprensibles, las seis caras de un cubo de rubik, incluso el oscilante valor de una simple moneda, somos modelables desde el día en el que nacemos, hasta el día en el que morimos.
El problema de estar dotado en su gran mayoría por los sentido es percibir. Percibir pone en peligro nuestra estabilidad haciendo que nos cuestionemos nuestros propios principios, nos arrastra a una oscuridad desconocida transformando cada una de nuestras ideas en miedos.
Al escuchar obstinadamente las opiniones de aquellos que nos rodean, tememos cambiar la nuestra. ¿quien no ha pensado alguna vez que si varias personas opinan lo mismo respecto a algo es porque tienen razón? bien, pues no es así.
Hace poco descubrí que tenemos como mecanismo de defensa engañarnos y ser falsos con nosotros mismos. la manera mas sencilla de afrontar las cosas es no hacerlo, dejar que los demás carguen con la culpa de nuestras acciones y excusarnos tras un borroso velo de inseguridades, pero a la larga eso solo conyeba mas problemas.
Cuando tropezamos varias veces con la misma piedra, creamos un miedo a avanzar, y caída tras caída, lo alimentamos para frenarnos y estancarnos en una rutina de autodestrucción pretendiendo hacer creer a los demás que son ellos los que nos destruyen. Nos quedamos observando en silencio la pared que tenemos delante convenciéndonos de que no hay manera de atravesarla, pero tampoco pensamos en dar la vuelta. es aquello a lo que nosotros llamamos estar cansados de la vida.
Llevo toda mi vida escuchando que el miedo es lo que nos da la fuerza para seguir adelante, pero últimamente me estoy dando cuenta de que no es así. el miedo nos coarta, nos impide ver mas allá de lo que nuestros ojos ven, no nos damos cuenta de que tenemos derecho a ver lo que queramos, siempre y cuando no afecte de manera negativa a nadie mas. 
Somos lo que queremos ser, depende de nosotros aceptar ser la imagen que estamos acostumbrados a dar, o dejar que aquellos que queremos vean como somos en realidad.
Nadie puede creerse con el derecho a decirnos quienes somos, al igual que no podemos nosotros creernos con el derecho de engañar a las personas ofreciéndoles una versión de nosotros mismo que por una razón u otra creemos mas alentadora
Aquel que dice no poder mas miente. no existe un momento en nuestras vidas en el que creamos que algo es 100% imposible, no es así. Hasta cuando creemos haber perdido la esperanza, tenemos esperanza de haberla perdido. cuando la esperanza es fuerte, no hay absolutamente ningún miedo que pueda vencernos. como ya dije antes, es humano tener dudas, pero las dudas no tienen por que ser siempre malas.
Nuestra vida no esta en manos de nadie excepto en las nuestras, la decisión de hablar, callar, actuar o no actuar es nuestra, por mucho que nos gustaría que no fuese así. No podemos permitirnos ser conformistas y acomodarnos a lo que hemos dejado a los demás ver de nosotros mismos, debemos luchar por nuestra opinión porque de la otra manera, perdemos todos nuestros derechos. La sinceridad es importante, pero sobre todo ser sinceros con nosotros mismos, convencernos de que si tenemos el poder de hacernos creer en el miedo, también podemos convencernos de la esperanza. Debemos luchar siempre, porque ahí es donde hayamos la clave de nuestra fortaleza, y no debemos olvidar que no siempre podremos contar con una persona a nuestro lado que crea en nosotros incondicionalmente y nos defienda ante los ojos de los demás. Nadie va a esperar eternamente a que dejemos de mirar las piedras de nuestro camino con ojos de cordero degollado, ni a que dejemos de pensar hasta que nos estalle el cerebro en que podría pasar. Hay que afrontar y asumir, porque al fin y al cabo todos tenemos algo en común, todos tenemos un objetivo.
Los únicos con el poder suficiente y real para hacernos creer en nosotros mismos, somos nosotros.

Una canción:


Una frase: 
La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes. - John Lennon.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Quien dijo amor.

Recuerdo aquellas voces que decían que solo te podías enamorar de una persona. Que mentirosas. Me di cuenta del engaño en el momento en el que toda voz quedó oculta por el sonido de la suya.
No sabia que se pudiese amar de tantas maneras, con tanto detalle, a tanto nivel. Pero el eco de su risa en mi cabeza, era medicina para mis males. Ahuyentaba mis temores. Ahora mataría por volver a escuchar esa voz todos los días. Que pena no haber podido demostrar en sus momentos el peso de sus ojos tatuado en mi corazón, que vacío esta ahora.
Ojalá un sólo acorde de mi guitarra hubiese sido suficiente para ser su razón de reir. Ojala mis ojos hubiesen brillado mas al verle, y le hubiesen dicho con amor, lo que ahora duele decir con llanto.
No existe marcha atrás, las circunstancias cambian, no hay dos momentos iguales. Él fue mi mejor momento, pero en mi peor circunstancia. Que pena no haber sabido expresarme en voz alta, que pena no haber sabido callar las voces.
Me gustaría volver a poder quitarle la razón para poder ver de nuevo como lucha por defender todo aquello en lo que cree, aun construido a base de suposiciones. Me gustaría volver a sentir el latido de su corazón acelerado al verme, pero exigir un amor no correspondido es imposible.
¿Como podía yo saber que esto acabaría así? No me preocupa la separación, me preocupa lo que ha venido con ella.
No había magia antes, no había manera de querer al mismo nivel. Creía que enamorar a quien quieres cuando no siente lo mismo era imposible; él me demostró lo contrario. Aprendí con todo detalle a conocerle, y fue lo peor que pude hacer. Aprendí a soportar sus defectos, porque sus virtudes eran mas grandes, y ahora vivo siendo esclava de rozar su pelo una vez más.
No tengo energía, la gasto en mantenerle a raya. Gasto la ilusión en evitar que sus recuerdos se cuelen tranquilos por mi mente, haciéndome perder el control de mis emociones.
Cada triste parte de mi, destina su felicidad en hacerme creer que no hubo suerte, que no era él, que habrá un siguiente. Me consume no intentar recuperarle, me consume querer no quererle. Y no fue el tiempo lo que no estuvo de nuestra parte, pero si es el que me mata cada noche torturándome silenciosamente, haciéndome creer que esta al otro lado, esperandome, cuando estoy sola en realidad.
Ya no solo vacía, si no rota. Pero la culpa no deja de golpearme, con toda la fuerza que malgasto en evitar pensar en el.
Él fue de todos, mi disco favorito, pero ahora, se mantiene en repetición constante, si que haya manera humana de apagarle.
Que mas que agradecerle haberme hecho sentir viva, y que mas que disculparme por no haber sabido decirle, que sin él, mi mundo terminaría.

https://m.youtube.com/watch?v=F6dlSUfZoNw

viernes, 22 de julio de 2016

Camino a la muerte.

Hay instantes que nunca podremos describir. Momentos en los que acabamos saturados y no encontramos ninguna razón para seguir sonriendo, incluso mirando mas allá de la satírica ironía que nos brinda la vida.
Hay momentos en los que no hay dolor físico comparable al dolor que sentimos dentro, momentos en el que dará igual cuanto gritemos, seguiremos siendo el eterno silencio.
Las palabras se quedan atragantadas en la garganta. Ya no importa cuantos ríos bañen mis mejillas, o cuantos ruidos revienten mis tímpanos, ya no importa nada mas que el hecho de querer que todo deje de importar.
El dolor es todo aquello que nos hace sentir vivos, pero también todo aquello que nos hace desear no estarlo. ¿Sabe alguien cuanto es capaz de aguantar un corazón humano? Si, horas fuera de su cuerpo, pero ¿Cuando el cuerpo vivo esta aparentemente muerto? Nadie lo sabe.
Millones de voces calladas agonizan pidiendo ayuda, suplican por una mano que nadie esta dispuesto a tender. Tantos corazones vacíos, tantas alas rotas...
Es fascinante el mundo del dolor, pero apena saber lo que han tenido que perder aquellos que lo conocen bien.
La soledad es un arte que solo puedes aprender por obligación.
Muchas almas están dispuestas a ofrecer pedazos enteros de ellos mismos con tal de ver a otros enteros, pero no puedes vivir siendo solo la mitad de tu mismo.
Buscamos aquella mitad que nos complete, sea del modo que sea. Los retazos de lo que antaño fuimos; las cenizas de lo que un día quemamos; los recuerdos de lo que un día nos hizo aprender sufriendo... Todo forma parte de nuestro interior.
Con cada lágrima que compartimos, nos hacemos mas grandes, entregamos una parte de nosotros a aquellos en los que hemos confiado, haciendo infinitas promesas a algo que escapa de nuestras manos. Al fin y al cabo no somos mas que materia, que busca la manera de desmaterializarse.
Vivimos en vano preocupándonos de evitar lo inevitable, la muerte. Nos negamos a sucumbir a los vicios que la existencia pone en nuestro camino, y no nos damos cuenta de que la mera existencia ya es el mas mortífero de todos lo vicios, y el único que no tiene desintoxicación.
Preguntemonos entonces, ¿Para que tanto esfuerzo? Si al final, la vida no es mas que una tesis. No podemos demostrar que merece la pena seguir unas normas que no hemos puesto nosotros, no podemos demoatrar que la decisiones que tomamos no están influidas por los demás. Ni siquiera el poco tiempo que vivimos, podemos decir que seamos nosotros los que estamos viviendo.
Quedan dos opciones, vivir para la vida, o vivir para la muerte. Cada uno escoge la que mas correcta le parece.

domingo, 10 de julio de 2016

Retazos.



Ni frío ni calor;  ni siento ni padezco.
Antes días grises; ahora días violentos.
Las horas pasan, pero vuela el tiempo.

La lluvia no moja; el ruido no suena.
Pierdo el blanco, vuelvo al negro.
Ancianos ahora ríen; niños lloran de miedo.

Ya no camino, ergo no tropiezo.
No hay palabras, duele el silencio.
Mariposas de plástico; nervios de acero.

Canciones azules; rutinas cortadas.
Acordes sin compás; notas desafinadas.
Gritos ahogados; carreras al infierno.

Gente que huye; fantasmas vuelven.
Intentos fallidos: vuelo y nunca llego.
Grandes abismos; a la izquierda; otro cero.

Falsos perdones; verdades y cuchillas.
Mentiras con sentido; otra vez me cierro.
Versos incoherentes; ahora nunca muero.

Batallas perdidas; guerras entre fuego.
No me siento libre; simplemente juego.
Ayer, ‘te odio’; hoy, ‘te quiero’.

Finales sin principio; inicios estancados.
Promesas que se han roto; amigos apagados.
Todo termina, y esto, inacabado.

Mi video:

Mi frase: 
'you brought me a million ways in just one line, thousand colors for just one light...'

Mi imagen:


martes, 28 de junio de 2016

Confié

Quedan pocos dias para el resu y yo sin poder ir. Todo es un asco. Mirando el lado bueno, empiezo el verano y puedo despejar un poco, eso espero porque como sea todo igual que a lo largo de este curso va a ser una gran mierda. Necesito que alguien me de consejos para evadirme porque me apetece de todo menos estar en casa.
Bueno, como esta semana he tenido un fallo grande en confianza, gente en la que me gustaria confiar y por mas que lo intento no soy capaz, pues voy a aprovechar para dejaros un texto acerca de la confianza.

Yo confié en ella. Eramos uña y carne, todo el dia juntas. Compartiamos desde sonrisas, hasta lágrimas. Muchas veces ella lloraba y yo le decía que no tenía de que preocuparse, que mientras yo estuviera a su lado ella siempre sería una prioridad. Llegué a pensar que lo comprendía y que era algo recíproco, pero después me di cuenta de que por mucho que ella me importase a mi, yo nunca le importaría la mitad de lo que ella me importaba.
Con el tiempo me hice daño. Y digo me hice y no me hizo, porque fui yo la que se hizo daño fingiendo que nada de eso estaba pasando cuando yo sabía perfectamente lo que ocurria. Llegué a priorizarla tanto que sus sentimientos llegaron a estar siempre por encima de los míos, daba igual que algo me hiciese feliz, que si a ella se lo hacía yo estaba dispuesta a renunciar a ello y vivir en su sombra eternamente, con tal de verla sonreir.
Estaba segura de que le debía todo, solo porque apareció en mi vida cuando mas apoyo necesitaba, cuando peor me sentía, pero las cosas no tenían porque ser siempre así. Cuando ella entro en mi vida, no lo hizo sabiendo la situación en la que estaba, no lo hizo por ayudarme porque pensase que la necesitaba, fue una de esas pocas cosas en esta vida a las que llamamos coincidencia. No se le puede agradecer a alguien algo que ha hecho sin querer, al igual que tampoco se le puede recriminar.
En el momento en el que yo me di cuenta de todo esto, ya era tarde, me había hecho demasiado daño a mi misma como para repararlo con palabras, no pude ni con actos. Había creado una situación en la que todo era siempre para ella, ella se había acostumbrado a tomar lo que quisiese sin tan siquiera preguntar, pensando que no me haría daño por esa coraza que yo siempre le había mostrado pero la había mentido. Yo no era su heroína, no era su salvadora ni estaba hecha de acero. No podía levantarme sin moratones cada vez que la vida me golpease, pero ella solo había visto el maquillaje que yo le dejaba ver.
Cuando me hizo daño y ya no lo pude ocultar más, le hize daño yo a ella, porque al haber pensado siempre que a mi no me dolía, ella no había pensado nunca en la variable de que me hubiera podido doler, y eso fue lo que realmente la mató, haber estado tan ciega como para no haber pensado en lo que podía salir mal. Anteponer sus sentimientos a los de una persona que siempre anteponía los suyos a los de ella.
Fue un lección aprendida, pero es algo que me perseguirá para siempre. Ahora me cuesta no pensar como una loca psicópata que en cualquier momento me va a pasar lo mismo. No quiero pensar asi y trato de no hacerlo, pero muchas veces los celos me atrapan pensado que ella siempre tendrá todo lo que a mi me gustaría tener, que seguira matandome para conseguirlo si le  hace falta, y aunque yo se que ella  no es así, lo pienso. Supongo que estoy tan acostumbrada a desviar siempre la atención hacia ella, que ahora no veo la atención que recibo yo.
Siempre pensé en ella primero en las buenas situaciones, ahora muchas veces su nombre es el primero que se me viene a la cabeza en las peores, y lo que lo hace más duro todavía, es el hecho de que con o sin dolor, no puedo evitar quererla con locura, porque fue ella la que me llevo hasta el punto de estar loca.

Mi imagen:




Mi frase:

'y el fuego que encendimos un día, y se apago y ahora solo quedan cenizas'
Mi video:

sábado, 18 de junio de 2016

Descartes, desastres, y vaya desastres...

La vida es injusta. Al menos eso llevan enseñandome desde que era bastante pequeña, aunque nunca había parado a pensar en lo que significaba.
Con el tiempo creces, te haces mayor y ves las cosas desde otro punto de vista. Ahora entiendo porque me decían eso. Si que es cierto que con esfuerzo y determinación conseguimos lo que de verdad queremos, pero otras veces, la esperanza no es suficiente, otras veces es la esperanza la que nos traiciona y nos brinda la desesperación.
Yo tuve esperanza. Digo tuve, porque ya no la tengo. Ya no queda nada que me asegure que vuelva a escucharle golpear la puerta de mi habitación esperando una invitación. Ya no tengo razones para esperar a que llegue, con el corazon en la mano, herido, y me pida que sea yo la que lo sane. No volveré a mirar fijamente una foto suya, porque todas desaparecieron, junto con la esperanza.
Pero siempre me quedan los recuerdos. No me equivoco ni me avergüenzo al decir que trato de huir de ellos, sé que lo hago. Pero pensar en la forma de sus labios al sonreir de medio lado, o la elocuencia al hablar; pensar en su brazo rodeándome, o en sus pupilas dilatadas de noche al mirame fijamente; recordar el sonido de su voz cada vez que pronunciaba mi nombre, haciéndome pensar que nadie podría hacerlo igual jamás, eso duele. Duele imaginarse que todo terminó de un día a otro. Duele imaginarse que no había nada que pudiese terminar, porque simplemente no había nada. Duele darse cuenta de que todas las emociones que despertaba en mí, haciendome pensar que por fin habia encontrado eso que tanto tiempo llevaba intentando encontrar, todo era producto de mi imaginación, porque sin ella no habría dado suficientes cosas por sentado como para crear esa ilusión. Si a alguien debo culpar de la crueldad de haberme arreglado el corazón para hacerlo pedazos de nuevo es a la ilusión y a la esperanza. Me deje engañar por la mas maga de todas las magias. Fui estúpida e incauta por tener el valor de adentrarme en un terreno que no conocía creyendo que podría hacerlo mío. Fui cobarde por pretender que todo iba a salir bien y alejar mi mente de la idea de que pudiese salir de una desagradable manera. Supongo que siempre preferimos aferrarnos a aquello que parece que menos nos va a doler, sin pensar que puede ser lo que duela más.
Ahora me aferro al recuerdo. ¿Me convierte eso en tonta? aferrarme al recuerdo de algo que no me hizo feliz. Supongo que si. Supongo que vivo de vastas suposiciones que nunca tendré como confirmar. Pero aún le veo, aún le miro, aún le siento cerca, porque esta cerca, pero no de la manera que antes pensaba que estaba. Está como el fantasma del pasado, como castigo por haber sido impulsiba, esa es mi tortura. Viviré con un sueño inalcanzable cruzando una puerta que siempre estará cerrada para mi. Quisé agarrar unas nubes, y cuando estuve lo suficientemente cerca se me escaparón entre los dedos, porque no son más que aire, los suspiros en una noche helada de todos aquellos que consiguen encontrar el calor, que se burlan de mi, por haber buscado donde no había absolutamente nada que encontrar.

Mi canción:

Mi imagen:


Mi frase:
'Los primeros en llegar al cielo, son los primeros en caer'